El Tribunal de Cuentas de Europeo ha publicado el Informe Especial 1/2026 “Sistemas de control del aceite de oliva en la UE. Un marco exhaustivo, pero aplicado de manera desigual” en el que se aborda la situación sobre el control oficial del aceite de oliva en la UE. Analizamos en el artículo los principales hallazgos del informe, las deficiencias detectadas y las recomendaciones para reforzar la integridad del sistema.
El aceite de oliva es uno de los productos más emblemáticos de la UE, tanto por su relevancia económica como por su valor cultural y nutricional. La UE concentra el 61 % de la producción mundial y el 45 % del consumo, siendo además el principal exportador global. El sistema de control oficial se basa en garantizar la autenticidad, seguridad y trazabilidad del aceite de oliva puesto en el mercado.
Un marco normativo robusto, pero con aplicación desigual
La base de la legislación de la UE regula el aceite de oliva a través de tres reglamentos:
- Reglamento (UE) n.º 1308/2013, que define las categorías de aceite de oliva.
- Reglamento (UE) 2022/2104, sobre normas de comercialización, etiquetado y trazabilidad.
- Reglamento (UE) 2022/2105, relativo a los controles de conformidad y métodos de análisis.
Los controles que se establecen se basan en el riesgo incluyendo análisis fisicoquímicos y evaluaciones organolépticas, así como sistemas de sanciones eficaces y disuasorios. Además, se exige un número mínimo de controles proporcional al volumen comercializado (un control por cada 1.000 toneladas).
Principales deficiencias
El informe constata que no todos los Estados miembros cumplen los requisitos mínimos:
- España y Grecia han realizado menos controles de categoría de los exigidos en los últimos años.
- Los análisis de laboratorio son incompletos en varios países, lo que puede facilitar fraudes.
- Algunos Estados miembros excluyen partes del mercado (ventas online, importaciones) sin justificación basada en riesgos.
Estas carencias comprometen la eficacia del sistema y generan riesgos para la autenticidad y la calidad del aceite de oliva.
Controles de conformidad: fortalezas y debilidades
Los controles de conformidad son esenciales para verificar que el aceite corresponde a la categoría declarada. Incluyen:
- Análisis fisicoquímicos (15 parámetros obligatorios).
- Evaluación organoléptica por paneles reconocidos.
Aunque el 93 % de los análisis fisicoquímicos cumplen los requisitos, solo el 68 % de las evaluaciones organolépticas son conformes. Esta disparidad se explica por la subjetividad inherente al análisis sensorial y por la degradación del aceite a lo largo del tiempo, agravada por prácticas como fechas de consumo preferente demasiado largas.
El informe también señala falta de claridad normativa en aspectos como:
- Mezcla de aceites de diferentes campañas.
- Posibilidad de comercializar mezclas de aceite virgen y virgen extra como virgen extra.
Estas lagunas generan interpretaciones divergentes entre Estados miembros y pueden afectar la calidad del producto.
Control de contaminantes: avances y retos
En materia de seguridad alimentaria, el aceite de oliva está sujeto a controles para detectar contaminantes. El sistema funciona bien para residuos de plaguicidas, gracias a un marco jurídico claro y programas coordinados de control. Entre 2018 y 2023, solo se detectaron unos pocos casos por encima LMR establecido.
Sin embargo, los controles para otros contaminantes (hidrocarburos de aceites minerales, plastificantes, dioxinas, metales pesados) son menos desarrollados:
- No existen niveles máximos para algunos contaminantes en la UE.
- Los Estados miembros aplican criterios dispares y no siempre documentan sus análisis de riesgos.
- El aceite de oliva importado de terceros países no se controla sistemáticamente, lo que supone un punto crítico dado que las importaciones representan el 9 % del consumo europeo.
Trazabilidad: un desafío pendiente
La trazabilidad es clave para garantizar la autenticidad y gestionar riesgos en caso de contaminación. Aunque la normativa exige indicar el origen en la etiqueta y conservar registros, no define cómo ni cuándo deben verificarse estos aspectos. El informe presenta diferentes escenarios en cada uno de los países analizados:
- España e Italia han desarrollado sistemas avanzados con registros electrónicos obligatorios y ejercicios de balance de masas.
- Grecia y Bélgica aplican controles limitados, centrados en el enfoque “un eslabón antes”.
Recomendaciones para reforzar el sistema
El Tribunal de Cuentas Europeo formula cinco recomendaciones estratégicas:
- Reforzar la supervisión de la Comisión Europea sobre los sistemas de control nacionales, incentivando la transparencia y adoptando medidas correctivas cuando sea necesario.
- Aclarar las normas sobre mezclas de aceites vírgenes y campañas de recolección.
- Mejorar las orientaciones sobre controles de contaminantes, incluyendo el aceite importado en los análisis de riesgos.
- Definir criterios claros para los controles de trazabilidad y estandarizar la comunicación de resultados.
- Impulsar registros electrónicos y compatibilidad entre sistemas nacionales para facilitar la trazabilidad transfronteriza.
Como conclusión vemos que el marco regulatorio aplicable para el aceite de oliva es consistente, aunque es susceptible de una mejor aplicación y también de la regulación de algunos aspectos que pueden generar incertidumbre. La Comisión Europea tiene una oportunidad para mejorar la regulación tomando en consideración las recomendaciones que propone el informe.



