- Diagnóstico: entender el impacto del proceso actual
- Testeo sin animales: métodos alternativos para demostrar eficacia y seguridad
- Optimización de parámetros críticos: temperatura, tiempo y oxígeno
- Sustitución de disolventes: avanzar hacia métodos físicos o naturales
La evolución hacia tecnologías más limpias en cosmética no es un cambio puntual, sino un proceso gradual que combina revisión técnica, ajustes en planta y desarrollo de nuevas capacidades internas. En paralelo, el upcycling gana peso como una vía práctica para obtener ingredientes bioactivos a partir de subproductos vegetales, reduciendo residuos y reforzando la coherencia en sostenibilidad. Para muchas empresas, el reto pasa por replantear cómo se obtienen los activos, qué impacto tienen los procesos sobre su estabilidad y bioactividad y cómo reducir la huella ambiental sin comprometer rendimiento, seguridad ni reproducibilidad.
A continuación, presentamos una guía práctica para avanzar en esta dirección.
1. Diagnóstico: entender el impacto del proceso actual
El primer paso es disponer de una visión clara del punto de partida. En el caso de ingredientes cosméticos, el diagnóstico debería incluir:
- Identificar en qué etapas se producen pérdidas de compuestos volátiles, degradación de antioxidantes o cambios de color.
- Evaluar el uso de disolventes (tipo, volumen, frecuencia) y su impacto en seguridad, gestión de residuos y cumplimiento normativo.
- Cuantificar los consumos energéticos asociados a calentamiento, concentración, secado o destilación.
- Analizar la variabilidad entre lotes (pureza, potencia, olor, color) y su relación con las condiciones de proceso.
- Revisar la carga microbiológica y los puntos críticos donde puede incrementarse el riesgo.
Este análisis permite priorizar qué etapas tienen mayor impacto sobre la calidad cosmética del activo y sobre la sostenibilidad global del proceso.
2. Testeo sin animales: métodos alternativos para demostrar eficacia y seguridad
Una transición real hacia procesos más limpios no se sostiene solo con mejoras de planta: también requiere evidencia robusta de que el ingrediente funciona y es seguro, sin recurrir a ensayos en animales. Este enfoque encaja con las expectativas éticas y regulatorias del sector y, además, refuerza la credibilidad del claim en un mercado más técnico.
En la práctica, las marcas están elevando el listón: ya no basta con “ser natural”, hay que demostrar beneficio real y medible. Para ello se emplean métodos alternativos que permiten estudiar biofuncionalidad y mecanismo de acción en condiciones controladas, como:
- Cultivos celulares in vitro
- Modelos de piel reconstruida 3D
- Bioimpresión 3D
- Ensayos instrumentales y biomarcadores
3. Optimización de parámetros críticos: temperatura, tiempo y oxígeno
En cosmética, la mayoría de los compuestos de interés (polifenoles, terpenos, vitaminas, lípidos funcionales) son sensibles a la temperatura y a la oxidación. Por ello, es clave:
- Reducir temperaturas a los mínimos efectivos para la extracción o el procesado.
- Acortar los ciclos de proceso, limitando el tiempo de exposición del activo a condiciones agresivas.
- Controlar la presencia de oxígeno, empleando sistemas cerrados, atmósferas inertes o vacío cuando sea necesario.
- Proteger frente a luz y humedad en etapas donde el activo esté especialmente expuesto.
4. Sustitución de disolventes: avanzar hacia métodos físicos o naturales
Buena parte de los procesos tradicionales de obtención de extractos cosméticos se basan en disolventes orgánicos (etanol, glicoles, hidrocarburos ligeros). Aunque son eficaces extractivamente, introducen varios desafíos: necesidad de eliminación posterior, trazas residuales, mayor complejidad regulatoria y riesgo de degradación de compuestos sensibles.
La transición hacia procesos más limpios implica favorecer:
- Métodos físico-mecánicos, como prensado, destilación fraccionada o fraccionamiento selectivo de fases.
- Tecnologías basadas en fluidos naturales, como CO₂ supercrítico o agua subcrítica, que permiten extraer bioactivos sin dejar residuos de disolventes orgánicos.
- Procesos híbridos, donde se combinan tecnologías suaves para maximizar el rendimiento evitando condiciones agresivas.
La cosmética Clean Beauty 2.0 evoluciona así hacia un modelo en el que naturalidad y rendimiento son elementos complementarios de un mismo enfoque: crear ingredientes responsables, técnicamente robustos y capaces de demostrar su valor en formulaciones seguras, eficaces y sostenibles.




