Cómo preparar los envases para el nuevo escenario regulatorio europeo

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Leonor Pascual

11 Ago 2026

El próximo 12 de agosto de 2026 marca un hito relevante para la cadena de valor del envase con la aplicación general del Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases, conocido como PPWR.

La nueva regulación plantea un cambio de enfoque. Ya no se trata únicamente de gestionar el residuo cuando el envase llega al final de su vida útil, sino de incorporar criterios de circularidad, seguridad y sostenibilidad de los envases desde su concepción.

Para las empresas alimentarias, fabricantes de envases y proveedores de materiales, este nuevo escenario requiere revisar el portfolio actual de envases, identificar responsabilidades y organizar la información técnica necesaria para acreditar la conformidad de cada solución de envasado.

El primer paso: conocer el rol de cada empresa

Uno de los aspectos esenciales para prepararse es identificar correctamente el papel que desempeña cada operador dentro de la cadena.

El PPWR diferencia entre figuras como fabricante, proveedor, importador o distribuidor. Esta clasificación no depende únicamente de quién produce físicamente el envase, sino también de factores como quién lo comercializa bajo su nombre o marca.

Por tanto, una empresa alimentaria puede asumir obligaciones propias del fabricante en determinados escenarios, mientras que su proveedor de envases deberá facilitar la información y las evidencias necesarias para acreditar el cumplimiento.

Esta distribución de responsabilidades hace imprescindible reforzar la coordinación entre los distintos agentes. Fabricantes de materias primas, transformadores, fabricantes de envases, envasadores y distribución deberán intercambiar información de una manera más estructurada y trazable.

La declaración de conformidad como elemento vertebrador

La declaración de conformidad de los envases adquiere una posición central dentro del nuevo modelo.

No debe considerarse un documento aislado ni una formalidad administrativa. Es el resultado de un proceso previo de evaluación en el que se recopilan y revisan las evidencias que permiten justificar que un determinado envase cumple los requisitos que le resultan aplicables.

Para respaldar esta declaración será necesario disponer de documentación técnica suficiente. Esta puede incluir información sobre materiales, composición, diseño, dimensiones, resultados analíticos, normas aplicadas, cálculos o evidencias proporcionadas por los distintos proveedores.

La trazabilidad documental será especialmente importante cuando un envase combine varios componentes o materiales. Botellas, tapones, etiquetas, adhesivos, tintas, bandejas o films pueden proceder de proveedores diferentes y estar sujetos a requisitos específicos.

La empresa deberá ser capaz de construir una visión conjunta del envase sin perder la información correspondiente a cada una de sus partes.

Si tu empresa necesita profundizar en este proceso, el próximo 2 de octubre de 2026 AINIA organiza el Taller Reglamento Europeo de Envases (PPWR): novedades y criterios actualizados para elaborar la Declaración de Conformidad con éxito. Una sesión práctica dirigida a empresas en la que abordaremos las últimas interpretaciones sobre el PPWR, los requisitos y evidencias que deben incorporarse a la Declaración de Conformidad, las responsabilidades de los distintos operadores y las principales dudas que están surgiendo en su aplicación.

Reciclabilidad: de la declaración a la evidencia

La reciclabilidad de los envases es uno de los grandes ejes del nuevo marco regulatorio.

Hasta ahora, muchas empresas han utilizado mensajes sobre reciclabilidad basados en la naturaleza general del material. Sin embargo, que un material sea técnicamente reciclable no significa necesariamente que cualquier envase fabricado con él pueda reciclarse de manera efectiva.

El diseño, la combinación de materiales, los adhesivos, las tintas, las barreras, los cierres o la facilidad de separación de los componentes pueden influir en el comportamiento del envase dentro de los procesos de clasificación y reciclado.

Por ello, la evaluación debe realizarse sobre la solución de envase completa y no únicamente sobre el material principal.

La preparación ante el PPWR pasa por revisar el diseño de los envases y analizar su compatibilidad con los flujos de reciclado disponibles. También será necesario apoyarse en metodologías, normas y criterios técnicos reconocidos que permitan justificar las decisiones adoptadas.

Aunque algunos requisitos se desplegarán progresivamente durante los próximos años, empezar a trabajar ahora permitirá evitar modificaciones precipitadas y orientar las nuevas inversiones hacia soluciones compatibles con la futura clasificación de reciclabilidad.

Sustancias preocupantes y seguridad del envase

La circularidad no puede abordarse de forma independiente de la seguridad del envase.

El PPWR introduce requisitos vinculados a la presencia de determinadas sustancias preocupantes, entre ellas los PFAS en envases destinados a entrar en contacto con alimentos. Esta cuestión afecta especialmente a determinadas aplicaciones en las que se requieren propiedades de resistencia a grasas, aceites o humedad.

La adaptación puede implicar revisar materiales, recubrimientos, tratamientos superficiales y formulaciones. En algunos casos, será necesario buscar alternativas que mantengan las prestaciones técnicas del envase y su capacidad de proteger el producto.

La sustitución no debería realizarse únicamente para eliminar una sustancia. También debe comprobarse que la nueva solución conserva la vida útil del alimento, soporta los procesos de envasado y distribución y no introduce otros riesgos.

El ecodiseño de envases requiere, por tanto, equilibrar circularidad, seguridad alimentaria, funcionalidad y eficiencia productiva.

Una oportunidad para rediseñar la estrategia de envases

La aplicación del PPWR representa un desafío de cumplimiento, pero también una oportunidad para revisar la estrategia global de envasado.

Las empresas que integren desde ahora los criterios regulatorios en sus procesos de innovación podrán reducir riesgos, anticipar cambios de mercado y mejorar la coherencia entre sus objetivos de sostenibilidad y sus decisiones técnicas.

El envase del futuro tendrá que cumplir múltiples funciones: proteger el producto, garantizar su seguridad, minimizar el desperdicio, facilitar el uso por parte del consumidor y adaptarse a modelos de economía circular.

Alcanzar este equilibrio requiere una visión multidisciplinar y la colaboración entre departamentos regulatorios, sostenibilidad, calidad, compras, producción, marketing e innovación.

En AINIA acompañamos a las empresas en el diagnóstico de sus envases, la evaluación de su reciclabilidad, la selección de materiales, el ecodiseño y la generación de la información técnica necesaria para responder al nuevo escenario regulatorio.

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