1. Qué significa Clean Beauty 2.0 y por qué está cambiando el mercado
Según análisis de Mintel y Euromonitor, más del 60% de compradores de cosmética en Europa y Estados Unidos declara priorizar productos “naturales” o “responsables”, y esta tendencia se consolida entre los jóvenes. En términos de expectativa, esto se traduce en tres demandas recurrentes:
- Transparencia del origen: de dónde procede el ingrediente y qué parte del ingrediente aporta valor.
- Trazabilidad del proceso: cómo se ha obtenido y qué controles aseguran consistencia.
- Beneficio real y medible: qué hace en piel y cómo se demuestra (métricas, ensayos, reproducibilidad).
Por estos motivos, la valorización de subproductos vegetales y la incorporación de metodologías avanzadas de evaluación se han convertido en dos palancas clave para que la cosmética natural avance hacia esta nueva generación de estándares.
2. Nuevos estándares de eficacia en cosmética natural
La cosmética natural está experimentando un cambio profundo en la forma de demostrar la eficacia de sus ingredientes. Anteriormente, la validación de activos de origen vegetal se basaba en descripciones tradicionales.
El foco actual se desplaza hacia la demostración de actividades funcionales que respondan a necesidades cutáneas concretas. Entre las más demandadas por marcas y consumidores destacan:
- Actividad antioxidante: neutralización de radicales libres, protección frente a estrés oxidativo.
- Actividad hidratante: refuerzo de barrera, reducción de pérdida transepidérmica de agua.
- Actividad calmante y antiinflamatoria: reducción de marcadores irritativos, control de citocinas
- Actividad regeneradora: estimulación de colágeno, elastina o marcadores de renovación celular.
3. Métodos de evaluación alternativos a ensayos en animales
Para demostrar estas actividades se emplean métodos éticos y alternativos que permiten estudiar la biofuncionalidad sin recurrir a ensayos en animales. Entre ellos destacan:
- Cultivos celulares in vitro, que permiten evaluar rutas moleculares, estrés oxidativo o inflamación;
- Modelos de piel reconstruida 3D, que reproducen la estructura y funcionalidad de la epidermis humana;
- Bioimpresión 3D, que facilita el estudio de microambientes cutáneos complejos y la interacción con activos;
- Ensayos de barrera cutánea, TEWL, colorimetría y biomarcadores de envejecimiento.
Estos modelos elevan la precisión científica y responden a expectativas regulatorias y éticas del sector, lo que refuerza la credibilidad del ingrediente en un contexto de mercado más exigente.
4. Sostenibilidad del proceso como parte de la eficacia
En el contexto actual, la eficacia no se evalúa únicamente por el resultado en piel, sino por la coherencia del ciclo de vida del ingrediente. Por ello, metodologías de obtención sin disolventes, de baja temperatura o con reducción del impacto ambiental se integran como parte del estándar de efectividad:
- Procesos limpios, que minimizan la degradación de compuestos sensibles;
- Procesos seguros, libres de residuos químicos;
- Procesos responsables, que reducen emisiones, consumos energéticos y generación de residuos.
Esta visión holística encaja con la demanda del consumidor, que no solo quiere productos que funcionen, sino también procesos que respeten los recursos y la integridad del ingrediente.




